¿Por qué hay que apostar por la compra local?

Hace un mes publicamos un post donde realizábamos una comparativa entre los grandes distribuidores sobre cuál de ellos apostaba más por la compra local (click aquí).  Para estas empresas (Mercadona, Carrefour, Eroski, Auchan, Lidl y Día), que tienen un volumen de compra muy importante y son para muchos fabricantes sus mayores (y a veces únicos) clientes, apostar por los productores cercanos significa crear o mantener puestos de empleo en el entorno, significa contaminar menos, y significa tener un producto más fresco y de mejor calidad en sus estanterías.

No podemos negar por otro lado que la elección de un proveedor para un gran distribuidor o su marca blanca pasa por otros filtros claves para estas empresas. Para empezar, se puede apostar por un fabricante local siempre que permita mantener el posicionamiento, la competitividad y la rentabilidad del producto. Lo mismo ocurre si miramos la calidad del producto o su seguridad, argumentos que un proveedor local también tendrá que cumplir si quiere fabricar para una marca blanca.

A pesar de los argumentos económicos o de seguridad de los productos, los distribuidores se encuentran ante una importante oferta de proveedores que pueden fabricar sus productos. Y es aquí donde sus conciencias y su visión sobre el rol que sus empresas deben jugar en la sociedad entran a formar parte de las variables de decisión. Y en la gestión de proveedores, la cercanía es un valor fundamental.

¿Qué beneficios aporta trabajar con fabricantes locales?

Como mencionábamos anteriormente y desde una visión de Responsabilidad Social, la variable de cercanía en la compra a proveedores influye en tres aspectos principales:

  1. Genera empleo en el entorno. La fabricación de productos que venden las grandes distribuidoras genera muchos puestos de empleo. Si las grandes distribuidoras apuestan por fabricantes de su entorno, redundan directamente en la economía local y en el desarrollo de su comunidad ya que contribuirán a que las tasas de empleo se mantengan o crezcan.
  2. Disminuye la contaminación. El transporte es una de las actividades más contaminantes en el mundo. Cada vez que transportamos mercancías, o nos transportamos a nosotros mismos estamos emitiendo gases contaminantes a la atmósfera. Comprar más cerca significa menos transporte, y por lo tanto menos contaminación.
  3. Mejora la calidad de los productos. Esto no quiere decir que lo de aquí sea mejor que lo de allí. Significa que el tiempo de transporte no influye en el producto y en algunos casos permite no tener que someterlos a diferentes procesos térmicos para su conserva. Esto redunda directamente en que el producto llegue más fresco a las estanterías de las tiendas. Es importante sobre todo en los productos frescos y está directamente relacionado con la salud del cliente.

Como hemos podido observar, apostar por proveedores del entorno trae beneficios a corto y largo plazo. Y además de estos que hemos mencionado, existen otros que también son muy interesantes desde el punto de vista de los consumidores:

+ Encontraremos productos más frescos y de mejor calidad ya que los compraremos con poco tiempo de envasado o conservación. Además, puede beneficiar también el consumo de producto de temporada.

+ Podemos tener un mayor y mejor conocimiento de las marcas y fabricantes de los productos que compramos. Al estar más cerca, la información puede ser mucho más accesible, podemos incluso visitarlos…

+ Mejora nuestra relación con el entorno ya que consumimos productos que se han elaborado o cultivado en el lugar.

+ Los beneficios económicos se quedan y los impuestos derivados de ellos se recaudarán por parte de las administraciones locales.

+ Los programas de ayudas o mecenazgo que pongan en marcha las empresas locales estarán más dirigidas a las necesidades del entorno.

Por otro lado, es cierto que para los consumidores no siempre es tan evidente comprar productos “del país”. Los grandes fabricantes son capaces de producir a costes muy bajos y de vender a precios muy baratos, lo que dificulta la competitividad del pequeño productor. A pesar de la feroz competencia de las grandes marcas, existen cada vez más alternativas de producto local y cada vez más accesibles. Podemos citar como ejemplo los Yogures “Goenaga”, que tienen un precio muy cercano a cualquier yogur de marcas convencionales y que están fabricados en un caserío de Donostia, en Guipúzcoa.

Este ejemplo es además doblemente interesante ya que además de ser una opción viable para el consumidor es un producto muy bien valorado en cuanto a compra local. La leche que utilizan para elaborar sus yogures la producen ellos mismos por lo que no tienen que transportarla de ningún otro sitio.

Teniendo en cuenta las ventajas que aporta la compra local, en la metodología IturriOn premiamos especialmente a aquellas empresas que apuestan por comprar más cerca. Creemos que la empresa debe facilitar, en la medida de lo posible, el desarrollo económico de su entorno. Y comprando en el entorno es más fácil conseguirlo.

Ander Garcia

@andergn