Las nuevas economías. Economía Azul, Economía del Bien Común, Economía Social, Economía colaborativa…

Vivimos un momento histórico, el inicio de un proceso hacia un capitalismo más sostenible. Parece que las otras grandes utopías que conocemos no han funcionado, y frente a los enormes desafíos mundiales se están intentando estructurar diferentes enfoques/sectores de sostenibilidad.
De aquí al 2030 el mundo habrá cambiado profundamente: la población mundial, la temperatura media del planeta, una clase media cada vez más amplia y exigente en los países emergentes, el PIB chino, India tercera potencia económica mundial, consumo de energía y materias primas superando la capacidad regeneradora del planeta, etc.
De hecho, todo ha recomenzado, pero sin que nos hayamos dado cuenta o seamos plenamente conscientes de ello. Estamos en los comienzos, modestos, invisibles, marginales, dispersos, pues ya existe, en todos los continentes, una efervescencia creativa, una multitud de iniciativas locales en el sentido de la regeneración económica, social, política, cognitiva, educativa, étnica, o de la forma de vida.

 

A continuación os explicamos brevemente las 16 nuevas economías que están irrumpiendo con más fuerza en el sistema capitalista vigente.

 

La Economía Verde

La Economía Verde es introducida por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) a finales del 2008, como respuesta a las crisis Económica, Energética, Climática y Alimentaria en las que se ve sumida la Humanidad en el siglo XXI.

El concepto de Economía Verde es definido por el PNUMA como “el sistema de actividades económicas relacionadas con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios que redunda en el bienestar humano y la equidad social y que reduce de manera significativa los riesgos medioambientales y las carestías ecológicas”, también se la describe como “la economía baja en carbono, eficiente en el uso de los recursos y socialmente inclusiva”.

La Economía Azul

La «economía azul» parte de la premisa de servirse del conocimiento acumulado durante millones de años por la naturaleza para alcanzar cada vez mayores niveles de eficacia, respetando el medio y creando riqueza, y traducir esa lógica del ecosistema al mundo empresarial. Esta propuesta viene de la mano de Gunter Pauli, creador de Ecover, una empresa ecológica pionera considerada modelo mundial, y defensor de una economía verde durante 35 años de su vida profesional. Sin embargo, este economista y emprendedor belga considera que la denominada economía verde solo es para ricos y es poco sostenible. Este nuevo paradigma, la Economía Azul, está inspirado en la Tierra. Se trata de un concepto holístico e innovador en el planteamiento empresarial: sólo tenemos que emular los ecosistemas naturales para ser eficientes en la producción de bienes y servicios que los ciudadanos necesitan para ser felices, con responsabilidad compartida y respeto para las generaciones futuras. Como vemos tiene puntos de contacto evidentes con los postulados del “cradle to cradle” y los fundamentos de la Biomímesis.

Resultado de imagen de economía azul

La Economía Circular

La economía circular tiene como objetivo promover un crecimiento económico que no esté basado en la continua utilización (y su consecuente agotamiento) de recursos naturales. Busca crear productos, servicios, modelos económicos y, también, políticas públicas innovadoras. Promueve el reempleo y el reciclaje, en sentido amplio, y pone el énfasis sobre nuevos modos de concepción, producción y consumo, la prolongación de la duración de uso de los productos (versus la obsolescencia programada), el uso más que la propiedad de un bien, la reutilización y el reciclaje de los componentes y la no utilización de productos tóxicos en los procesos de fabricación.

Resultado de imagen de economía circular

Unos procesos de fabricación más eficientes y unos mejores sistemas de gestión medioambiental, lo que favorece a los negocios, ya que permite reducir los gastos de funcionamiento y la dependencia respecto a las materias primas, optimiza el flujo de bienes y servicios para obtener lo mejor de la materia prima y que reduce los residuos al mínimo necesario. La economía circular creará una demanda de innovación en el diseño y la fabricación de productos en nuestra búsqueda por desarrollar una nueva generación de productos que tengan una mayor vida útil y que se puedan reutilizar, arreglar, desmontar, así como reutilizar o reciclar sus componentes.

La Economía de la Funcionalidad

La economía de la funcionalidad (o economía del uso) consiste en reemplazar la venta de un bien por la venta de un servicio o de una solución integrada que cumpla las mismas funciones que el bien (movilidad en lugar de un coche, servicio de limpieza en lugar de una lavadora), incluso funciones ampliadas o enriquecidas, siempre consumiendo menos recursos y energía. Varias empresas importantes se han comprometido ya en el cambio de sus modelos de negocio hacia este planteamiento como el más próximo para responder a las exigencias del desarrollo sostenible.
La economía de la funcionalidad juega un papel primordial en la creación de una sociedad de la Cuarta Revolución Industrial porque influye sobre los comportamientos y la redefinición de las nociones de propiedad y uso. Consiste, en la sustitución de la venta de un producto por la venta del uso del producto mismo, lo cual significa que coloca el valor del producto en su función para el consumidor y, por lo tanto, en los beneficios que se extraen de su utilización en respuesta a su necesidad concreta, y nunca más en la posesión de tal producto.

La Economía Digital

La creciente y extendida utilización de las tecnologías de información y comunicación, y de la llamada Gestión del Conocimiento por parte de un número significativo de empresas denominadas •com, dio orígenes a fines de la década de los noventa del siglo XX al término Economía Digital o Nueva Economía.

Resultado de imagen de economía digital

Así la Economía Digital designa una particular realidad empresarial definida, en primer lugar, por el uso intensivo de la Internet -la red de redes- aplicada a los negocios y, en segundo lugar, por la creación de un mercado de valores de referencia- el Nasdaq y las posteriores bolsas de valores de nuevos negocios creadas en otros países- a objeto de efectuar las transacciones bursátiles de un conjunto de empresas que no poseen activos físicos relevantes, y cuyas acciones se cotizan y valoran en función de parámetros intangibles como son: el conocimiento, la información, la innovación, en fin, la inteligencia y el talento aplicados a la creación, producción, mercado y distribución de productos (bienes o servicios) que implican el uso de altas tecnologías.

La Economía Colaborativa-Compartida

La economía colaborativa o consumo colaborativo quiere cambiar el mundo a través de compartir en vez
de poseer, planteando una revolución abrazada a las nuevas tecnologías. El Instituto Tecnológico de
Massachusetts (MIT) le calcula un potencial de 110.000 millones de dólares (82.000 millones de euros), y hoy ya
ronda los 26.000 millones. Quienes participan a título personal en este sistema basado en intercambiar y
compartir bienes y servicios a través de plataformas electrónicas se embolsan, según la revista Forbes, más de
3.500 millones de dólares (2.580 millones de euros). De hecho, la Red está llena de ejemplos que cuentan ese
éxito. Ahí, quizá, reside la verdadera revolución. El sentido de posesión ha sido inherente al ser humano, pero sin
embargo, algo empieza a cambiar. “Hemos pasado de un mundo en el que sobra de todo a otro en la que la
mayoría no puede disfrutar de lo que este siglo ofrece a menos que sea compartiéndolo”, apunta el inversor en
nuevos negocios Rodolfo Carpentier. “Quien no puede tener se conforma con probar. Esto es lo que hace a este
movimiento imparable”.

Resultado de imagen de economía colaborativa

Se trata de una forma diferente de consumir como “consecuencia de la digitalización, pero también una
réplica frente a los abusos en los precios, el mal servicio y la pésima regulación”. Es un caballo de Troya dentro
de un sistema que fomenta que en el planeta haya objetos valorados en 533.000 millones de dólares que no se
utilizan. Se multiplica a tal velocidad que ya hay más de 5.000 empresas compitiendo con las tradicionales. Por
ello, consciente de las profundas repercusiones, la Unión Europea redactó en 2013 un dictamen para entender
estos vientos: “El consumo colaborativo representa la complementación ventajosa desde el punto de vista
innovador, económico y ecológico de la economía de la producción por la economía del consumo. Además supone
una solución a la crisis económica y financiera en la medida que posibilita el intercambio en casos de necesidad”.
La firma de estudios de mercado Nielsen dice que el 53% de los españoles estarían dispuesto a compartir o
alquilar bienes en un contexto de consumo colaborativo.

La Economía Abierta (de Código) y Libre (de Conocimiento)

Directamente ligadas a la economía digital, los diez principios,para una economía abierta y libre son:
1. Capital riego: Es la manera de llamar a un particular “bote” de aportaciones de instituciones y empresas que
complementa y puede multiplicar el proceso de captación de recursos colectivos de forma distribuida.
2. Código abierto (open source): No sólo software libre, sino en general libre acceso, reproducción y distribución
de código fuente (información y/o conocimiento digitalizable en forma de patrón, diseño, metodología,
programación, manual didáctico, etc.) de cualquier producto, servicio o actividad.
3. Conocimiento libre: Se considera el conocimiento como un bien público. En la medida que el conocimiento
no es un bien finito sino que se desarrolla cuanto más se usa, se sugieren condiciones sociales que fomenten
su generación, aprendizaje, interiorización, sistematización, transmisión y aplicación.
4. Datos abiertos (open data): Es una filosofía y práctica que persigue que determinados datos estén disponibles
de forma libre a todo el mundo, sin restricciones de copyright, patentes u otros mecanismos de control.
5. Financiación colectiva (crowdfunding): Es una forma de cooperación entre muchas personas, por lo general a través de Internet, para reunir dinero para un fin común o apoyar los esfuerzos iniciados por otra persona, grupo u organización concreta.

Resultado de imagen de open software
6. Licencias libres y/o abiertas: Permiten preservar la autoría a la vez que posibilitan explícitamente la réplica, comunicación pública, distribución, modificación y/o explotación de parte o de la totalidad de cada creación.
7. Nodo: Es un lugar en el que confluyen parte de las conexiones de una red compuesta a su vez por nodos, que se interrelacionan de un modo centralizado, descentralizado o distribuido. El objetivo suele ser descentralizar al máximo tanto la gestión como la administración.
8. Hardware abierto (Open hardware): Es un hardware cuyo diseño está públicamente disponible. Cualquier persona puede estudiarlo, modificarlo, distribuirlo, fabricarlo y vender diseños o más hardware basado en el original. Sus fuentes son accesibles y los componentes, herramientas y documentación están abiertos y sus procesos estandarizados.
9. Peer-to-peer (P2P): Más allá del uso mayoritario que se hace de esta tecnología para el intercambio de música y películas, su esencia se basa en el poder compartido y el acceso distribuido a los recursos. Se trata de un diseño participativo de procesos sociales en los que no se excluye a nadie y por ello todo apunta a que, en un futuro próximo, exportar el modelo P2P a los espacios no digitales se pueda convertir en la lógica central de nuestra sociedad.
10. Procomún (commons): También llamado “bienes comunes”, es la manera de producir y gestionar en comunidad, de manera pública y colectiva, bienes y recursos compartidos, tangibles e intangibles, que nos pertenecen y pueden ser libremente utilizados por las personas, que deben ampliarlos y preservarlos. Un modelo de gobernanza co-responsable, basado en la comunidad, la confianza, la transparencia, el trabajo solidario, el intercambio entre iguales y el acceso universal.

La Economía Regenerativa

Con la Economía Regenerativa, según Jonathan Dawson (Schumacher College-UK), se trata de ofrecer claves para un emprendimiento ético, creativo, ecológico y cooperativo, como respuesta a los actuales retos económicos, laborales, sociales y medioambientales, o cómo trasladar los principios de los ecosistemas naturales a la economía y la sociedad. El objetivo es entender y aplicar a la economía
“Nunca podremos hacer una transición con éxito a una economía regenerativa hasta que los sistemas de pensamiento sean tan naturales, para millones de personas, como conducir una bici” la lógica interna de los ecosistemas naturales para generar un nuevo paradigma económico próspero y viable, ecológicamente.

La Economía Positiva

Según Jacques Attali, nuestro modelo económico parece haber llegado a sus límites. Desde hace más de cinco años el crecimiento del PIB se ha ralentizado, incluso es negativo. Sin embargo todavía aumenta la esperanza de vida, también el móvil, las tabletas y las redes sociales han transformado el modo de vida de las gentes mediante actividades no mercantiles. El vínculo entre nivel de vida y crecimiento cada vez se rompe más y el fenómeno se amplificará. No haremos frente a estas transformaciones haciendo “más” de lo que venimos haciendo por lo que hace falta desarrollar otro nuevo modelo, del que se pueden ver ciertas primicias prometedoras en la llamada economía positiva.

Resultado de imagen de economía positiva
La economía positiva se puede resumir en una frase: una economía que agrupa a todas las entidades que producen bienes y servicios, mercantiles o no, de una forma económicamente viable y útil a la vez para los empleados y los clientes, para sus comunidades y las generaciones venideras. La economía positiva es la acción. La moral sola es demasiado abstracta y la economía positiva no se hará perenne si no inscribe en el pragmatismo, en lo real y concreto. No es una ideología sino un movimiento necesario para impedir el suicidio de la humanidad. La clase política, dirigentes de empresas, sindicatos, tienen que jugar un importante papel para construir una economía que se abra a las generaciones pasadas, presente y futuras.

La Economía del Impacto

Pretende ser la economía de la “gran convergencia” por su potencial de hibridación de diferentes prácticas, construyendo un espacio que innove, que no sea un ejecutor más de modelos que ya no funcionan y centrada sobre todo en la figura del emprendimiento social (p.eje. Ashoka), una aproximación de negocio con un componente importante de desarrollo social.
La economía del impacto se construye en una lógica de co-creación y búsqueda del cambio de escala en el “capitalismo sostenible”. La Responsabilidad Social Empresarial clásica está lejos de ser óptima y por ello hace falta ayudar a las empresas a repensar sus cadenas de valor. De igual forma se trata de acompañar a los inversores en la identificación proyectos capaces de ofrecer un retorno social y financiero.

La Economía Del Bien Común

El objetivo de la Economía del Bien Común es establecer un marco legal vinculante para la creación de valores de orientación empresarial y particular hacia el Bien Común, que dé incentivos a sus participantes. Cubre los elementos básicos de un sistema de orden económico alternativo y está abierto a la sinergia con sistemas similares. Resultado de imagen de economía del bien comúnLa EBC es tendencialmente una forma de sistema de mercado, en el cual las coordenadas de los motivos y objetivos de aspiración de las empresas (privadas) se cambien del afán de lucro y concurrencia por contribución al Bien Común y cooperación.

Se construye en base a los valores que hacen florecer a nuestras relaciones (confianza, responsabilidad, aprecio, democracia, solidaridad y cooperación) y estos comportamientos humanos y sostenibles se miden por medio del Balance del Bien Común 4.0 y con una serie de alicientes y ventajas legales, desde el sistema. La ambición del mercado será girada éticamente en sus polos, pasando de considerar como primer criterio de éxito de empresa la ganancia financiera (contar sólo el dinero), a un Balance completo del Bien Común.

La Economía Social

La Economía Social es un modelo empresarial integrado por empresas privadas, basadas en unos principios de democracia, equidad, gestión participativa y primacía del trabajo y del factor humano frente al capital, tanto en los procesos de toma de decisiones como en la distribución del beneficio. Las fórmulas jurídicas más extendidas de este modelo son las cooperativas y las sociedades laborales, cuyos fines son la eficiencia económica y la redistribución de la riqueza generada con carácter social.

Resultado de imagen de economía social y solidaria

La Economía Social y Solidaria

La economía solidaria agrupa actividades que responden a necesidades no satisfechas por la economía
tradicional. Aunque las estructuras jurídicas son variadas su común denominador es, de manera general, la
recreación de los vínculos sociales y las diferencias con la economía tradicional se sitúan al nivel de su relación
con una cierta rentabilidad y la economía de mercado. Por noma general las estructuras de economía solidaria
juntan tres tipos de recursos: ingresos por ventas, ayudas públicas y voluntariado.

La economía solidaria ha demostrado una capacidad para introducir e interrelacionar nuevos temas de manera más dinámica. Así que no es raro que las personas dentro de ella reflexionen sobre género, sistemas de intercambio basados en el trueque o monedas locales, la incorporación de la esfera de la distribución, con las ideas de comercio justo o de mercados sociales, y sobre el consumo responsable y las finanzas éticas, por citar algunos temas.
Busca en las prácticas, y en el debate de éstas con los otros, cómo cumplir con el propósito de transformación del modelo económico actual a otro más justo y sostenible. Propósito que es el fin último de la economía solidaria.

La Economía Feminista

Esta corriente de opinión amplía la idea de economía para incluir en ella las esferas invisibles del sistema económico, es decir, las que tienen que ver con los trabajos que realizan fundamentalmente mujeres y que no comportan un salario, ni derechos ni reconocimiento social. A partir de esa premisa, se plantea que no solo hay que hablar de las acciones que mueven dinero, sino que hay que situar en el centro de todo a las satisfacciones personales.

Resultado de imagen de economía feminista

Es decir, desplazar del centro a los mercados y poner en su lugar a las personas. La economía feminista da una gran importancia a las diferencias económicas entre hombres y mujeres y reconoce el género como otra estructura que organiza el sistema económico. Propone que el trabajo de las mujeres, que ha sido invisibilizado durante mucho tiempo, debe ser el centro de atención de la economía porque la mujer no solo se han ocupado de las denominadas tareas domésticas (cocinar, limpiar, comprar, etcétera), o de las específicas y diferenciales de las mujeres (gestación, alimentación y crianza de los bebés), o en los cuidados dedicados a los niños, a los mayores y a los enfermos, sino que han proporcionado el equilibrio afectivo y emocional imprescindible para la buena salud de los familiares y para su capacidad de realizar otras tareas, sean o no productivas.

La Economía de Transición

Surgido de pequeñas ciudades británicas en 2006, el movimiento de los territorios en transición es una forma de acción colectiva que intenta responder de forma nueva y prometedora al pico del petróleo y al cambio climático. A las personas se les pide que consideren qué pueden hacer para afrontar el fin del petróleo con los recursos existentes en su territorio específico y cómo los pueden poner a trabajar para hacer frente a esta eventualidad, sin esperar las decisiones del gobierno, sino creando una correlación de fuerzas que haga los cambios posibles. Destaca el efecto positivo de las llamadas “iniciativas de transición”. (http://www.transitionnetwork.org/) que comenzaron hace pocos años y se están multiplicando a una velocidad extraordinaria. “Casi 800 comunidades en Europa y América del Norte han sido designadas oficialmente Iniciativas de Transición y hay, incluso, bosques de transición”. Las comunidades crean listas de actividades que hacer con un orden de preferencias y describen cosas como los recursos y las herramientas que tienen y los objetivos que necesitan alcanzar.

 

La Economía del Decrecimiento

A pesar de la falta de consenso sobre su significado tiene como definición la empleada por Vicente Honorant: “el decrecimiento es una gestión individual y colectiva basada en la reducción del consumo total de materias primas, energías y espacios naturales”. Una palabra que desafía nuestro mundo productivo-consumista de modo inequívoco, pero abre espacio para una discusión sobre cómo construir el nuevo mundo que buscamos.
La idea de decrecimiento nos invita a huir del totalitarismo economicista, desarrollista y progresista, pues muestra que el crecimiento económico no es una necesidad natural del hombre y la sociedad, salvo la sociedad de consumo que ha hecho una elección por el crecimiento económico y que lo ha adoptado como mito fundador.

Resultado de imagen de economía del decrecimiento